Asociación Promoción Comunitaria Pan Bendito

10 años de vida de la Asociación Rosaleda… ¡¡Felicidades!!

Lleno en el centro de atención a personas mayores de la Rosaleda para celebrar una década de trabajo profesional y voluntario.

Madrid, 13 de enero de 2006

Este año la Asociación Rosaleda cumple una década de servicio a los demás. Muchos vecinos y muchas vecinas del barrio acudieron a su sede a celebrarlo por todo lo alto.

El acto comenzó con la lectura por parte de Ana de una carta a su hijo Jesús –uno de los voluntarios más jóvenes de la asociación- en la que se repasaba la historia del esfuerzo que ha construido lo que hoy es la asociación durante todos estos años.

La lectura estuvo acompañada de un pase de diapositivas con fotografías que les trajeron grandes recuerdos a muchos y muchas e hicieron que brotara alguna lágrima de emoción.

Además, Antoñita recitó el poema que, tanto tiempo atrás, compuso para inaugurar el centro.

Tras el repaso a esos años de historia, se procedió a homenajear a dos de las voluntarias más veteranas y enérgicas del barrio: Balbina Cuesta e Isabel Pacheco.

“¡Bravo por las chavalas!”, exclamó una voz entre el público.

Más tarde, todos y todas tomaron un aperitivo y brindaron por lo lograron y se soplaron las velas de la tarta del décimo cumpleaños de la asociación. Por último, se disfrutó de un espectáculo de magia.

Muchos asistentes coincidieron en señalar que fue una de las fiestas con más asistentes que se ha celebrado y que sentían “como un hijo” aquel proyecto.

Balbina Cuesta, toda una institución en el barrio

Fue una de las voluntarias homenajeadas durante la fiesta. Ella prefirió este reconocimiento al homenaje oficial que se le hizo en La Casa Encendida: “Me he emocionado más cuando me han dado aquí el ramo de flores que cuando me dieron la placa”, comentó. 

Si tiene que escoger una palabra para resumir en un recuerdo todo lo que ha vivido durante estos años de trabajo, Balbina escoge la palabra “alegría” y lo justifica así: “Quieras que no, me lo he pasado bien. Incluso cuando veníamos a limpiar”.

Con estos términos explica el secreto de su vitalidad: “No paro en casa. A las 12 me voy con una amiga, sigo colaborando con la asociación en lo que pudo y hablo con todos. Lo recomiendo a todos: que salgan y hablen con todo el mundo. Escuchar tanto las penas como las alegrías”.

Y recuerda que alguien, durante el concierto de una orquesta, dijo una vez de ella: “de mayor quiero ser como Balbina”.

Isabel Pacheco, luchadora incansable

“No he podido hablar porque me he emocionado un poco”, confesaba Isabel tras recoger el ramo de flores con el que le homenajearon durante la fiesta por ser una de las voluntarias más veteranas.

Ella visita a enfermos, trabaja en la Iglesia, ha ayudado al fisioterapeuta durante tres años y ha pasado mucho tiempo más limpiando.

“La asociación parece una cosa mía, algo familiar. Me he sentido muy bien desde que entré”, comenta. Isabel lleva desde el 62 en el barrio, luchando por él visitando a gobernantes y manifestándose y por el que se ha conseguido mucho, aunque “ahora la cosa está empeorando otra vez”.

“¡No hemos luchado nada por todo esto!”, suspira mirando a su alrededor.

Antonia Blanco, presidenta de la Asociación Pan Bendito

Ella es la presidenta de la Asociación Promoción Comunitaria Pan Bendito, madre al fin y al cabo de Rosaleda. Ella se queda con las palabras alegría y colaboración para resumir los recuerdos que le trae todo este tiempo de trabajo.

“Hay un ambiente muy agradable y mucha solidaridad entre todos”, comentó refiriéndose a la fiesta.

Ella quiere apuntar que el objetivo de Rosaleda es “procurar que los mayores tengan lo necesario para llevar una vida digna” y, añade, “que se sientan acompañados”.

Programas
Ana y su hijo Jesús

Actividades Generales
Antoñita recitando su poema

¿Cómo colaborar?
Balbina e Isabel

¿Cómo colaborar?
El aperitivo



La tarta


Isabel Pacheco


Antonia Blanco, presidenta de la Asociación Pan Bendito

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